Semana Santa en Cuarentena
Llevo aproximadamente tres
semanas en casa, he salido muy poco, lo mínimo necesario, para hacer las compras de comida y medicinas, en
estos días de cuarentena. Después de tantos días en estas condiciones, algo
parece haberse detenido, el mundo ya no es el mismo, algo está cambiando, para
este momento presente todo es incierto, sabemos cuándo nos recluimos todos en
casa, pero no sabemos cuándo volveremos a salir, y curiosamente las fechas en
las que estamos son bastante particulares, diría yo que de la mayor importancia
para quienes creemos en Dios, y más aún en su hijo, Jesucristo. Sin embargo, este
año se hace presente un suceso que no deja de dar vueltas en mi cabeza, y más
aún en mi consciencia.
Estamos a 10
de abril del año 2020, fecha para la cual en condiciones normales estaríamos
celebrando la Semana Santa, recordando la muerte y resurrección de nuestro
Señor Jesucristo. Pero en esta oportunidad, atravesamos un momento totalmente
atípico, una Semana Santa en la cual el mundo entero se encuentra en
aislamiento, producto de un virus que empezó a expandirse hace algunos meses, el
COVID-19. Y ayer jueves Santo, por primera vez desde que tengo uso de razón,
nadie pudo salir en procesión con el Nazareno, es nuestro deber cuidarnos y
mantenernos a salvo en casa; solo supe que por los alrededores de Caracas,
pasearon al Nazareno en un “Papamóvil”, sin feligreses esta vez, pues las
concentraciones de personas están suspendidas para evitar la propagación del
virus.
Mientras escribo me detengo un instante
y me pregunto: ¿Para qué esta pandemia en Semana Santa?, ¿Por qué esta
sensación de que no hay Semana Santa que celebrar?, ¿Para qué estamos en casa,
detenidos, con todo el tiempo del mundo libre para reflexionar profundamente?
Tal vez no puedo responder de forma sencilla esas preguntas que retumban dentro
de mí, pero si Dios quisiera darle algún mensaje al mundo, de seguro no habría
mejor momento que este, para hacerlo.
Por mi parte, empiezo a recordar que
desde niña, solía ver en algunas paredes de las calles e incluso letreros, la
frase: ¡Cristo Vive! Y ¡Cristo Viene! Recuerdo bien que esas frases me
asustaban, era como si algo estaba por suceder, algo muy pero muy importante.
El hombre más importante del que se me había hablado en la iglesia, estaba por
venir, o tal vez, ya estaba aquí. Tiempo después, pensé que esas solo eran
frases que no tenían mayor sentido, porque ¿Cómo volvería de nuevo? ¿De qué
forma?
No sé de nadie jamás en la historia
del mundo, que haya partido de este plano y haya regresado exactamente igual,
eso no es en realidad posible y todos lo sabemos. Pero entonces, si Cristo
Vive, será que acaso ¿tiene otra forma que a simple vista no podemos reconocerlo?
Yo, recuerdo las promesas de mi
Señor:
Juan 14:1-4, "No se turbe vuestro corazón; creéis en
Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no
fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si
me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para
que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el
camino".
Si el Cristo dijo que volvería, es porque así
sería, y si no fuera así, no tendría por qué haberlo dicho, estoy segura que
quienes creen en Dios, probablemente, aunque sea en lo más profundo de su ser,
saben que hay verdad en esto.
Avanzo
un poco más en mi reflexión, con una nueva pregunta; si ¡Cristo Viene!, estará
vivo entre nosotros, tangible y visible entre nosotros, y si así fuera, acaso
¿el sentido de la Semana Santa no sería distinto?, pues ¿qué estaríamos
celebrando si nuestro Señor ha vuelto? Si el Cristo está vivo, ha cumplido su
promesa una vez más, y Dios lo ha dispuesto todo para que ya nada sea igual,
para que el mundo se detenga un instante, y voltee a mirarle, o mejor dicho,
para que el mundo lo recuerde.
Tú que has dicho tantas veces que crees en
Dios, ¿acaso creías que la venida del Cristo era una mentira o una simple
metáfora?, o ¿eres de los que esperan que venga con la misma figura de Jesús de
Nazareth?, cosa que por cierto, no es nada probable. Quizás van a decir que mis
palabras son blasfemias, si es así que Dios mismo se encargue de mi alma, porque
si Cristo Vive, su imagen física sería otra, usaría un cuerpo humano distinto,
y quedaría de nuestras almas poder reconocerle.
Para mí, el Cristo vive y lo he visto, muchos
de ustedes también lo han visto, está encarnado en un hombre, como tú o como
yo, y Dios va a mandarnos las señales para darnos cuenta, ojalá estemos lo
suficientemente atentos, porque Él, no esperará por nosotros.
Retomando mi reflexión inicial, el virus
sacudió al mundo entero, hasta ahora parece que no se detiene, no podemos
celebrar la Semana Santa de la forma acostumbrada, en otras palabras, no hay
Semana Santa en este año 2020, ¿será porque el Cristo Vive, y no tiene sentido
celebrar sus últimos días en la tierra, pues está nuevamente entre nosotros?
Karina Escribens
11/04/2020

Comentarios
Publicar un comentario